Luces, cámara… inacción en Lost in La Mancha: la realidad de una ficción que nunca existió

Date
2007-10-01
Authors
Domínguez, Julia
Domínguez, Julia
Major Professor
Advisor
Committee Member
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Altmetrics
Authors
Research Projects
Organizational Units
World Languages and Cultures
Organizational Unit
Journal Issue
Series
Department
World Languages and Cultures
Abstract

A punto de emprenderse

la pendencia entre don Quijote y el vizcaíno en el capítulo VIII de la primera parte de Don Quijote, el lector se encuentra inesperadamente con la intromisión de una inédita voz narrativa anunciándole que “el autor desta historia” no ha podido hallar nada más escrito (65). Sin embargo y gracias a la ardua labor de un incógnito segundo autor que “no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido” (65), las aventuras del caballero vuelven a retomarse en el capítulo siguiente por medio del fortuito hallazgo de un manuscrito en Alcaná de Toledo con el que se consigue continuar la historia en el mismo punto en el que había sido suspendida unas páginas antes. La vieja técnica del manuscrito encontrado usada por Cervantes podría trasladarse parcialmente al documental cinematográfico bajo la dirección de Louis Pepe y Keith Fulton, Lost in La Mancha (2002). Con él los dos jóvenes directores, casi como el segundo autor de la obra cervantina, demostraron su rechazo a que el quijotesco e inconcluso proyecto cinematográfico de Terry Gilliam, The Man Who Killed Don Quixote, estuviese igualmente “entregado a las leyes del olvido.” Tras numerosos problemas con la producción de este último, algunos de ellos de difícil explicación, Gilliam, abatido y cansado de luchar contra sus particulares “gigantes,” se vio obligado a abandonar con “sus cortadoras espadas puestas y levantadas” su imperecedero sueño de crear un largometraje sobre las aventuras de Don Quijote, como ya lo hicieran en la novela el vizcaíno y don Quijote. Con Lost in La Mancha Pepe y Fulton pudieron llevar a la gran pantalla las pocas escenas rodadas por Gilliam antes de que se cancelara su proyecto, convirtiendo al director en personaje de su propia ficción, derrotado por los gigantes de la realidad de la industria cinematográfica y víctima de la “maldición” que pesa sobre los intentos de adaptación cinematográfica de la historia del caballero de la Mancha.

Comments

This article is from Cervantes: Bulletin of the Cervantes Society of America 27 (2008): 23–42.

Description
Keywords
Citation
DOI
Source
Collections